Telangiectasias en las piernas: una condición que no debe ignorarse
Piernas cansadas y trabajo: prevención y riesgos de los trastornos venosos
Son numerosas las personas que, aun sin tener una patología venosa, sufren molestias en las piernas. Por ejemplo, la Auxiliar de Vuelo que permanece de pie muchas horas, así como la dependienta, la peluquera o el obrero obligado todo el día a una posición incómoda.
Estas personas suelen referir sensaciones de hinchazón en las piernas, que se agudiza en los meses más calurosos.
En ausencia de varices, se aconseja una media de descanso o preventiva. Se trata de medias muy similares en apariencia a las normales, pero que ejercen una ligera compresión (8-10 mmHg) proporcionando un alivio significativo y duradero.
La opinión del experto:
"La media elástica no puede evitar la progresión de la enfermedad, pero podrá ralentizarla. El riesgo de una complicación seguramente disminuirá si se utiliza una media elástica, pero no se anulará por completo si no es tras una terapia específica", explica el Profesor Alessandro Frullini del Estudio Flebológico de Florencia.
"Hoy en día, la insuficiencia venosa es una de las patologías con mayor posibilidad de control gracias, ante todo, a los avances de la medicina moderna, pero también a la cultura de prevención que se está difundiendo."
De las telangiectasias a las varices
Es necesario que el paciente esté correctamente informado para permitir un enfoque preciso y oportuno ya desde los primeros indicios de la patología, antes de que se vuelva crónica. Ya ante la aparición de las telangiectasias, la forma inicial de la insuficiencia venosa, se debería intervenir.
El Prof. Frullini precisa: "Se trata de pequeñísimas varices azules o rojas bien visibles en la piel de las extremidades inferiores, los llamados 'capilares'. Aunque inicialmente se hable de un problema estético, no deben descuidarse: las telangiectasias son la señal de un problema más grave y si, especialmente cuando hay síntomas como pesadez en las piernas o hinchazón, es necesario profundizar en el diagnóstico".
Las venas varicosas representan la fase sucesiva. En lugar de dirigirse hacia el corazón, la sangre fluye lentamente hacia los pies. Estamos ante una alteración de la circulación que origina síntomas molestos y también perturbación de los tejidos, hasta complicaciones graves, como la hemorragia varicosa, la úlcera cutánea y la trombosis venosa.
Si para remediar la primera, llamada también varicorragia, hay que tumbarse y elevar la pierna afectada, comprimiendo con un vendaje la vena sangrante, la úlcera cutánea es una lesión que no se resuelve fácilmente, pero una vez obtenida la curación será importantísimo el papel que desempeñará la media elástica, elemento esencial en la prevención de nuevas úlceras.
Mayores riesgos: la trombosis venosa
La trombosis venosa puede presentarse en forma superficial, pero también en la más temible, profunda. En la mayoría de los casos, una adecuada compresión elástica y una deambulación diaria son suficientes para limitar al máximo las consecuencias de la superficial.
En cuanto a la terapia de la trombosis venosa profunda, si hasta hace unos años se efectuaba con terapia anticoagulante e inmovilización en cama, desde hace algunos años se hace caminar a los pacientes lo antes posible con compresión elástica y terapia farmacológica.
Fundamentalmente, uno de los errores que a menudo cometen los pacientes es no preocuparse por una vena varicosa que no provoca dolor. Lamentablemente, este comportamiento es el que permite el agravamiento del cuadro patológico y aumenta la posibilidad de sufrir una complicación.